La asistencia maternoinfantil prestada en nuestro país por el Sistema Nacional de Salud trasferido a las Comunidades Autónomas es excelente. Así lo avalan las bajas tasas de mortalidad maternal, perinatal, neonatal e infantil. Sin embargo, emergen nuevos problemas de salud, derivados de las elevadas tasas de prematuridad y embarazos múltiples, del aumento de la obesidad infantil y de riesgos derivados de las desigualdades socioeconómicas y las especiales necesidades de los hijos/as de inmigrantes de primera generación.
Es bien sabido que el análisis de las causas de la morbimortalidad maternoinfantil y de las diferentes estrategias preventivas y terapéuticas a implementar, debe estar basado en la mejor evidencia científica disponible. Así, las bases de cualquier plan sanitario deben ser el fruto de investigaciones epidemiológicas, clínicas o experimentales de calidad. Sin este soporte científico, cualquier plan o intervención no sólo podría resultar ineficaz, sino ineficiente, o lo que es peor, contraproducente y un despilfarro económico de unos recursos siempre escasos.
Los planes de salud maternoinfantil están basados en investigaciones de calidad, pero generalmente los datos no proceden de nuestro país. Sí bien esto puede ser suficiente en muchos casos, en otros, las peculiaridades de los determinantes de salud españoles, obligan a que se basen en nuestra realidad concreta.
La investigación realizada en el área de neonatología así como en las de obstetricia y pediatría en su conjunto y las publicaciones resultantes, ha crecido notablemente en los últimos años. Sin embargo, siguen siendo inferiores en número y calidad a las realizadas en países de nuestro entorno. No obstante, hay que señalar que las publicaciones en el conjunto de ambas especialidades ocupan uno de los primeros lugares entre las disciplinas médicas más relevantes frente al conjunto de España por nivel de calidad.
Existe sobre todo una deficiencia de investigaciones clínicas de calidad, basadas en estudios de cohortes extensas o ensayos clínicos no comerciales, tanto farmacológicos como no farmacológicos. Destacamos la necesidad de realizar estudios para desarrollar medicamentos seguros, específicamente formulados y probados en neonatos y niños. Mención aparte merecen los estudios en mujeres embarazadas, portadoras de fetos expuestos pasivamente a fármacos. Señalamos también que en general, las investigaciones no tienen un claro enfoque traslacional, es decir un objetivo de aplicación clínica inmediata de sus resultados.
En realidad existe la capacidad para hacerlos, pero las escasas estructuras estables de apoyo a la investigación, los insuficientes recursos disponibles y el escaso o nulo tiempo protegido para los investigadores, que les libere parcialmente de la carga asistencial, las dificultan o las impiden.
Quizás sea necesario recordar que las alteraciones de la salud de los neonatos, lactantes y niños pueden tener graves consecuencias a largo plazo, en la vida adulta. Además, las intervenciones preventivas a esta edad tienen también una gran repercusión social e incluso económica. Así, si valoramos las repercusiones con un indicador cada vez más usado, los años de vida sana, resulta que cuanto más joven es el niño/a, mayor es también el beneficio para el individuo, la familia, la comunidad y el conjunto de la sociedad.
Como corolario a lo anteriormente mencionado, un grupo de neonatólogos, especialistas pediátricos, obstetras y biólogos interesados en el área de la salud maternoinfantil, se constituyó en grupo promotor de un proyecto estratégico de investigación multidisciplinar. Esta iniciativa se concretó en una solicitud de evaluación presentada a la convocatoria de Redes Temáticas de Investigación Cooperativa (RETIC), convocada por el Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Ciencia e Innovación. El proyecto fue coordinado desde el Hospital de Cruces (Bilbao), con el apoyo institucional del Instituto Vasco de Investigaciones Sanitarias (BIOEF/OiKer), que lidera Carmen Garaizar, neuróloga infantil de este mismo centro sanitario. Tras un primer intento fallido, la red finalmente fue aprobada en octubre de 2008.
Red de Investigación en Salud Materno-Infantil y del Desarrollo
La Red SAMID es la única RETIC de las 19 existentes que específicamente tiene como objetivo de sus investigaciones temas de salud maternoinfantil y del desarrollo postnatal, en un sentido amplio. La Red SAMID esta formada por 13 Grupos de Investigación de 7 Comunidades Autónomas(*), seleccionados en una convocatoria competitiva. Además, es la primera red pediátrica que se dedica exclusivamente a la investigación en nuestro país; sí bien diversos grupos pediátricos están integrados en otras RETIC, como las dedicadas a nutrición, diabetes o enfermedades raras.
Forman parte de la Red SAMID un total de 116 investigadores, entre perinatólogos obstetras y neonatólogos y otros especialistas pediátricos en áreas como nutrición, metabolismo, cuidados intensivos y cirugía pediátrica. Además, agrupa también a otros profesionales sanitarios como farmacéuticos, biólogos y bioquímicos. La Red cuenta asimismo con la asesoría metodológica de un epidemiólogo y una bioestadística.
La misión de la Red SAMID es generar conocimientos científicos de alta calidad en un área de la patología humana de gran relevancia sociosanitaria, la salud maternoinfantil Así, el fin último de la red es contribuir a mejorar la calidad de la atención sanitaria en esta área.
Las líneas principales de trabajo de la Red SAMID engloban, por una parte, al posible impacto de ciertos procesos perinatales (prematuridad, retraso del crecimiento intrauterino, infección e inflamación fetal y neonatal, así como factores ambientales/epigenéticos) sobre el crecimiento y el desarrollo infantiles, como génesis de diversas discapacidades neurosensoriales o pulmonares, por ejemplo. Por otra parte, la trascendencia de estas alteraciones perinatales viene dada por su posible relación con ciertos trastornos de alta prevalencia en edades posteriores de la vida, como síndrome metabólico, obesidad, diabetes y riesgo cardiovascular.
Para alcanzar estos objetivos estratégicos, la Red ha sido dotada de un presupuesto global para cuatro 4 años (2009-2012) de cerca de 2,5 millones de euros. Este presupuesto es principalmente para la contratación por parte de los 13 grupos de un total de 17 profesionales (16 investigadores y 1 gestor). Así, seguramente se trate del mayor impulso recibido para la investigación pediátrica en nuestro país.
Por otra parte, los grupos de investigación de la Red deben comprometerse a diseñar y presentar en las convocatorias de las agencias públicas y privadas de investigación proyectos de investigación multicéntricos y multidisciplinarios, que desarrollen las líneas de investigación en las áreas estratégicas señaladas.
La Red será valorada anualmente por un triple proceso de evaluación interna y externa, en este último caso por un Comité Científico Internacional de obstetras, neonatólogos y pediatras de prestigio, además de la propia agencia de financiación. La evaluación se basará fundamentalmente en la consecución de proyectos y contratos de investigación en convocatorias competitivas públicas y privadas, así como por el número de publicaciones en revistas científicas de revisión por pares con factor de impacto.
Así, la creación de la Red SAMID no sólo es una gran oportunidad de potenciar la investigación pediátrica en España, sino también un notable reto para los grupos integrantes de la misma, por el compromiso que adquieren con la sociedad española, al tener que justificar con resultados que tengan un impacto clínico real.
Este compromiso parece que pueda ser asumido con éxito por los grupos de investigación de la Red, dado que todos ellos tienen una notable trayectoria científica contrastada por los contratos de investigación conseguidos y las publicaciones científicas de alta calidad. Además, diversos grupos participan o dirigen proyectos de investigación a nivel europeo, financiados por la Dirección General de Sanidad y Protección al Consumidor (DG SANCO) o en uno de los programas marco de Investigación de la Comisión Europea. Valgan de ejemplo los proyectos en áreas como la prematuridad (EuroNeoStat I y II), las estrategias de reanimación neonatal o las malformaciones congénitas (EUROCAT,). Además, destacamos también los proyectos sobre crecimiento y desarrollo, diabetes u obesidad infantiles (proyecto Helena), el proyecto de excelencia de la Junta de Andalucia (P06-CTS-02203) así como el proyecto CENIT-PRONAOS en el que colaboran los grupos del Dr. Moreno (Zaragoza) y del Dr. Gil (Granada), el registro europeo de parálisis cerebral (proyecto SCPC)(17) y sobre enfermedades raras, entre otros.